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San Mateo 28: 16 al 20

El Señor había ordenado a los Discípulos que se reunieran con él en el cerro en Galilea que él les había indicado. Dice el Evangelio que ellos fueron todos, y se encontraron con Jesús y Mateo dice que le adoraron. Y resalto el verbo que el evangelista dice: “Adoraron”.

Lógicamente que iban al encuentro de un Jesús distinto al que ellos habían conocido, era el Jesús revelado ya como el Mesías que ellos y todo el pueblo esperaban, ya en ellos existía la conciencia de un Jesús, no simple hombre, sino un Jesús/ Dios. Tanto así que en algunos, dice el texto del Evangelio, había dudas de que fuera el propio Jesús de la cotidianidad.

Jesús se manifiesta ya en sus últimos momentos como Dios mismo, porque partía al cielo y dejaba al Espíritu Santo y además quería dar la última y más importante Comisión a sus Discípulos. Frente a ellos está quien tiene toda la autoridad sobre todo el universo, sobre toda la creación. Los discípulos veían por primera vez a Jesús como Dios, todo lo que creían, lo que habían supuesto estaba en ese momento frente a ellos y ellas.

Ahora estaban frente al Emmanuel en todo su esplendor, para recibir su gran Comisión: “Vayan y hagan más Discípulos y Discípulas, en todo el mundo. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Ya no hay vuelta atrás, comienza el más grande movimiento de evangelización que todavía no ha parado y que continúa en nosotros y nosotras como Iglesia de Jesucristo.

Hoy este mandato de Jesús-Dios, tiene otras connotaciones, enfrentamos por primera vez cada uno de nosotros y nosotras una Pandemia a nivel global y diferentes políticas de Cuarentena a nivel particular también nos enfrentamos a una ola migratoria de quienes habían partido del país y regresan sin nada. Lógicamente que el mandato de Jesús Dios es el mismo, pero los énfasis y estrategias deben estar adaptados y ser pertinentes a la realidad que estamos viviendo hoy en Venezuela. Nuestro compromiso es más social, asistencial, pedagógico, terapéutico, que como hasta ahora hemos manejado la evangelización en la IPV y en nuestras Iglesias locales.

Como dice el canto: ¡Hoy Dios nos Llama a un momento nuevo / A caminar junto con su pueblo…! Nuestro reto es ser una Iglesia que sirve, que es solidaria, que acompaña al pueblo en estos momentos duros y difíciles. Debemos rescatar ese sentido olvidado de nuestras Iglesias Presbiterianas locales como Parroquias y recordar que nuestra Misión está afuera, en el mundo y nuestra Misión está en nuestros corazones.

¡HOY DIOS NOS LLAMA A UN MOMENTO NUEVO!

Rev. Obed Juan Vizcaíno Nájera

Pastor Primera Iglesia Presbiteriana de Maracaibo

Venezuela





 
 
 

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