AMOS O SIERVOS Mateo 23: 1-12
- sinodoipv

- 1 nov 2020
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Después de la “Entrada Triunfal” y la “Purificación del Templo” hecho por Jesús sacando a los mercaderes, y el reclamo de los líderes judíos a Jesús por tan osada acción; comienzan como una especie de “Contrapunteo Poético” (o de Sentido Figurado) con preguntas capciosas y parábolas entre Jesús y los líderes judíos, todo con lenguaje artístico pero muy agudo, lleno de símbolos que tanto “contrapunteadores” como el público en general conocía su significado. (Mateo 21 y 22)
Siguiendo con la analogía, el contrapunteo lo iba ganando Jesús, y los líderes judíos reorientan la temática hacia un terreno conocido por ellos, la ley, “¿Cuál es el mandamiento más importante?”, y una vez más Jesús irrumpe con su contundente y vivaz respuesta. Tan aguda es la respuesta que entre algarabías y aplausos (usando la imaginación, seguimos con la analogía del contrapunteo), los líderes judíos no pueden apropiarse de su turno para echar versos, y Jesús aprovecha y retoma “el pie” (nombre que lleva, en el contrapunteo, cuando uno de los participantes marca la pauta para contrapuntear sobre un tema específico, o versar con una consonante o vocal específica), dejando el sentido figurado y dirigiéndose al público en general, “hagan lo que ellos dicen pero no hagan lo que ellos hacen…” y con esa “tónica” se va, hasta vencer por completo “los versos del judaísmo caudillista”.
Al igual que Jesús, ya dejando el sentido figurado y ya hablando literalmente, valdría la pena preguntarse ¿Cuántas veces como cristianos nos hemos comportado como “Amos”? Nos gusta que nos llamen Reverendo, Reverenda, Pastor, Pastora, Presbítero, Presbítera, Diácono, Diaconisa; y no es negar el honor que Dios mismo nos ha dado, es recordar el para que fuimos llamados, y en el caso de nuestra iglesia institucional, para que hemos sido “Ordenados”; y si retomados el recurso literario del sentido figurado o el juego de palabras, “quienes reciben ÓRDENES son los siervos”. Mateo 23: 11 no lo puede decir más clarito: “El más grande entre ustedes debe servir a los demás”.
En nuestra Iglesia Presbiteriana, sólo los Pastores y Pastoras usamos una ropa distintiva, que por cierto muchas otras organizaciones usan también, pero todas y todos debemos saber y recordar que el origen de esta prenda, no sólo es presbiteriano sino que muestra la condición de siervo/a de Dios, siendo que esa “cinta blanca en el cuello” simboliza o representa los collares de hierro que usaban los esclavos, así que si no lo sabías, cada vez que veas a un/a Pastor/a Presbiteriano/a con su cuello eclesiástico (clerical), estás viendo a “Un/a Siervo/a del Señor al servicio de su Pueblo”.
El/la Presbítero/a, que traduce “Anciano/a” o en su modo más moderno “Líder” también tiene la misma condición de servicio y sumisión a Dios y a su pueblo, lo mismo que con el Diaconado. No sea que Jesús le tenga que decir a su pueblo refiriéndose a nosotras y nosotros “Hagan lo que ellos dicen más no hagan lo que ellos hacen”. Al fin y al cabo como Iglesia creemos y practicamos el “Sacerdocio Universal de los Cristianos” y Dios reparte los dones, talentos y tareas de acuerdo a nuestras capacidades, no para engrandecernos a nosotros mismos sino para servir a los demás.
Termino con las propias palabras de Jesús en Mateo 23:12, el cual resume y argumenta todo este mensaje: “Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que a sí mismo se humilla, será engrandecido”.
Que el Señor de todas y todos nos bendiga y nos ayude a mantener un corazón humilde y siempre dispuesto a servir.
M.L. Nyeser Gómez – 01/11/2020




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